El futuro del campo humanitario radica en las colaboraciones

La acción humanitaria siempre ha tenido el objetivo de solucionar situaciones críticas excepcionales. Sin embargo, las crisis se alargan en el tiempo. La emergencia se convierte en permanente. Buscar conocimientos, competencias, innovación en el sector privado se impone como una solución para las grandes organizaciones humanitarias, enfrentadas a desafíos más numerosos, más complejos, más duraderos.
Published in the dossier of Diciembre 2017

La degradación del entorno natural y el cambio climático agravan la severidad de las sequías y de las hambrunas asociadas, e intensifican la violencia de las tormentas y las inundaciones. La urbanización galopante y la demografía en crecimiento rápido en numerosos países en desarrollo aumentan las consecuencias dramáticas de estas catástrofes naturales que afectan directamente 211 millones de personas al año. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios1, equivale a cinco veces el número de víctimas de conflictos armados, incluso teniendo en cuenta que estos no disminuyen. También debemos añadir las consecuencias humanitarias de la incapacidad de algunos Estados a satisfacer las necesidades básicas de su población.

De la emergencia a la perpetuación de la emergencia

Es un hecho, la frontera entre la emergencia, que tiende a convertirse en permanente, y el apoyo al desarrollo es cada vez más fina. Las organizaciones humanitarias deben reinventarse para responder a esta nueva situación, y deben prepararse ante el reto de la continuidad de su financiación. “Nuestra prioridad es ser reactivos”, afirma Michel-Olivier Lacharité, director de Logística de Médicos Sin Fronteras (MSF).

“Las modalidades de intervención cambian y las situaciones son cada vez más complejas, y requieren más tecnicidad. Tomemos por ejemplo los hospitales que instalamos... Su implementación conlleva unos requisitos complicados: la necesidad de tratar el agua, los residuos, el aire. Las colaboraciones responden a esta necesidad creciente de conocimientos y experiencia, como la colaboración con la Fundación Veolia.”

Entre los actores tradicionales (gubernamentales, intergubernamentales, no gubernamentales), las empresas y las fundaciones se imponen progresivamente en el paisaje humanitario. La Fundación Veolia ha establecido múltiples colaboraciones, por ejemplo, con la Cruz Roja francesa, UNICEF, ACNUR, Médicos Sin Fronteras y Solidarités International (léase entrevista Alain Boinet). La gestión del agua, del saneamiento y de los residuos, base de las actividades de Veolia, representan servicios básicos para las poblaciones necesitadas en periodos de crisis.

“Las crisis se han intensificado tanto que la colaboración reforzada es indispensable para superar los desafíos. La realidad de la crisis requiere un trabajo compartido. Debemos compartir la urgencia apoyándonos en estructuras más pequeñas y móviles”, destaca Thierry Vandevelde, delegado general de la Fundación Veolia.

Desafíos urbanos y competencias

“Las ONG suelen centrarse en la gestión comunitaria o la gestión de situaciones en entorno rural. Sin embargo, con la aceleración de la urbanización, actualmente las catástrofes son más dramáticas en estos territorios donde se concentra la población. El modelo de colaboración fundado en las competencias es indispensable y permite a las ONG prever nuevas acciones, mucho más ambiciosas de las que podrían implementar solas”, analiza Thierry Vandevelde.

Una opinión que comparte Julien Temple, responsable en la Oficina de Programas de Emergencia de UNICEF, en Ginebra. Esta institución intergubernamental ha convertido la Fundación Veolia en uno de sus pocos stand-by partners del sector privado (léase entrevista Julien Temple). Lejos de limitarse a un apoyo meramente financiero para sus colaboradores, la Fundación Veolia, a través del mecenazgo de competencias, apuesta por un modelo de colaboración atípico, poco frecuente hasta la fecha.

Según Thierry Vandevelde, “Desde el principio quisimos valorizar a los colaboradores del Grupo. Gracias a sus competencias técnicas y su conocimiento del terreno, pudimos reforzar nuestras misiones de emergencia y de desarrollo. Nuestra Fundación actúa.

” La Fundación cuenta con una red de colaboradores voluntarios, reunidos en Veoliaforce, “que quizás no es numéricamente tan potente como un ejército, pero es un ejército de competencias y conocimientos”, añade el delegado general.

Cambio de escala y nuevas respuestas

Presente para asegurar el entorno sanitario después de una catástrofe, por ejemplo, tras el paso del huracán Irma en las Antillas francesas, la Fundación Veolia responde a otras necesidades de sus colaboradores. Participa en proyectos de investigación e innovación vinculados a los campos de competencia del Grupo: energía, residuos, saneamiento, agua potable. El objetivo: probar nuevas maneras de proceder y nuevos equipos en situación de intervención humanitaria.

“Nos concentramos en campos en los que aportamos un auténtico valor añadido”, detalla Thierry Vandevelde. “Esta estrategia permite que se nos reconozca internacionalmente en algunas temáticas, como las enfermedades relacionadas con el agua.”

La investigación-acción a prueba del terreno

En el marco de la colaboración Innovation entre la Fundación Veolia y MSF, en el sur de Chad se ha implementado un proyecto piloto de alimentación en energía solar fotovoltaica para autonomizar y asegurar el suministro energético del centro de tratamiento de lucha contra el paludismo de Moïssala. Al oeste de Kenia, zona en que MSF despliega un programa de lucha contra el VIH, la Fundación Veolia pone a disposición un Aquaforce 500, unidad de tratamiento móvil del agua, para el centro de salud. El 2016 los dos colaboradores trabajaron en sistemas sanitarios basados en la deshidratación destinados a los campos de Uganda y Sudán del Sur. Con la Cruz Roja francesa, colaborador histórico, la Fundación se trasladó en abril del 2017 a un campo situado entre Erbil y Mosul con el objetivo de formar a voluntarios de la Media Luna Roja iraquí en el uso, en caso de emergencia, de soluciones de abastecimiento de agua.

La colaboración con MSF ilustra perfectamente estas evoluciones recientes observadas en las modalidades de intervención humanitarias. Los dos actores trabajan en la lucha contra el cólera en la región de Kalemie, en la República Democrática del Congo , o en Uganda, con el despliegue y el test de una estación de tratamiento de agua de emergencia (Aquaforce 500) en campos de refugiados. El 2015 los dos colaboradores superaron una nueva etapa inscribiéndose en un amplio programa de investigación- acción. La Fundación aporta a MSF estaciones móviles de tratamiento de agua y ayuda logística para el tratamiento de los residuos. Apoya a proyectos piloto de optimización y de reducción de la huella energética, con soluciones que promueven la producción de energías renovables (léase cuadro pág. 49).

Misiones de interés general

La Fundación Veolia interviene donde es necesario, aunque el Grupo no tenga actividad en el país. “Trabajamos para el interés general”, recuerda Thierry Vandevelde. “Establecemos una auténtica relación de confianza con nuestros colaboradores, incluyendo los gubernamentales. Saben que pueden contar con nosotros, especialmente cuando todo va mal. Estas acciones generan repercusiones positivas para la empresa debido a la coherencia de nuestras intervenciones, en estrecha relación con las actividades de Veolia.” Michel-Olivier Lacharité afirma con contundencia que los métodos de intervención tradicionales de emergencia han quedado obsoletos. “Aunque nuestra actividad principal es responder en las primeras fases de la emergencia, también tenemos que plantearnos soluciones más duraderas. Es importante innovar para encontrar soluciones que puedan responder a los nuevos desafíos técnicos, entre otros, en entornos urbanos. Especialmente en el caso de una organización como MSF, que ha convertido su profesionalidad en sus acciones en una exigencia. La colaboración que combina apoyo financiero y mecenazgo de competencias nos permite esta innovación de terreno.” Una posición que defiende Thierry Vandevelde: “En vista a las grandes crisis futuras, las respuestas a aportar han cambiado de escala: necesitamos reforzarnos y llevar a buen puerto la reflexión estratégica sobre nuestra organización. Nuestro mecenazgo técnico y las respuestas de terreno que aportamos demuestran su eficacia. Es el modelo adecuado para responder a la emergencia humanitaria. También es el modelo adecuado para la ayuda al desarrollo.”

La acción humanitaria y su financiación

A finales de octubre de 2017 la Organización de las Naciones Unidas pidió 23.600 millones de dólares para responder a las necesidades de 101,2 millones de personas – de 141,1 millones en espera de ayuda en 37 países, víctimas de conflictos o catástrofes naturales. A día de hoy es la mayor demanda de fondos humanitarios de la historia. Los proveedores de fondos han donado unos 11.300 millones de dólares, que permitirán cubrir el 48% de las necesidades. Aún faltan 12.300 millones de dólares...
Los llamamientos de fondos no dejan de aumentar desde hace varios años y el importe reclamado por la ONU para el 2017 representa casi tres veces el del 2011 (7.900 millones de dólares).

Source : « Global Humanitarian Overview 2017 – Status Report - June 2017 », United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs

Para más información:

> Aquaforce500 : station de traitement d'eau d'urgence

 

1. Miembro de la Secretaría de la ONU encargado de reunir a los actores humanitarios para actuar en una línea adecuada en las situaciones de emergencia.