3 preguntas a Alain Boinet, fundador de Solidarités International

La colaboración con el sector privado permite cambiar de escala
Published in the dossier of Diciembre 2017

Después de cuatro décadas en el campo humanitario, ¿qué cambios ha notado?

Alain Boinet

Se habla mucho de perdurabilidad de las situaciones de emergencia. Tras esta observación tomamos consciencia de la duración de algunos conflictos y de sus consecuencias. La guerra civil de Angola duró veintisiete años. Afganistán, la guerra de nunca acabar, o la República Democrática del Congo, también han vivido o viven conflictos muy largos. Hoy las crisis son muy “inflamables”, con situaciones de conflictos aparentemente más calmadas, pero que pueden degenerar rápidamente en guerras sanguinarias. No debemos olvidar las consecuencias humanitarias del cambio climático, aunque el Sahel siempre haya sufrido fuertes sequías. En resumen, la emergencia, la reconstrucción y el desarrollo están íntimamente ligados. Las Naciones Unidas y las instituciones internacionales comienzan a ser conscientes de la importancia de este vínculo para poder encontrar soluciones a las crisis.

Respecto a esta toma de conciencia, ¿evolucionan las modalidades de intervención?

Este contexto nuevo dicta las nuevas modalidades de intervención. La especialización y la profesionalización progresivas de las organizaciones humanitarias mejoran la respuesta de manera global. Una prueba de ello es la diversificación de las actividades en las organizaciones humanitarias. Al principio había muchos médicos, luego, especialistas en logística. A estos se añadieron responsables geográficos, coordinadores, administradores, agrónomos, expertos en hidráulica,... Es la forma de ganar eficacia. Los medios disponibles evolucionan, y la ayuda financiera humanitaria aumenta, permitiendo responder más completamente a las necesidades vitales de la población, en relación con otros actores. En los años 1980 para tratar la falta de agua potable se optaba por campañas educativas, enseñar a la población a hervir el agua antes de consumirla. Hoy estamos mejor equipados para suministrar agua potable a la población, sensibilizarlos sobre la higiene y perennizar las instalaciones mediante una gestión comunitaria. Los conocimientos progresan. Sabemos que el agua insalubre mata.

Las ONG apuestan por las colaboraciones plurianuales con las empresas... ¿Es una respuesta adecuada a las situaciones de emergencia?

El campo humanitario, y en general el del desarrollo, piensa principalmente en términos de plusvalía, de eficacia y de innovación para ayudar a la población vulnerable en peligro. La implementación de colaboraciones con las empresas aporta competencias que responden a la complejidad técnica. Con la Fundación Veolia, podemos movilizar unidades móviles de potabilización de agua, como el Aquaforce 500, y también podemos contar con geómetras. En la República Democrática del Congo trabajamos en soluciones más estructurales destinadas a luchar contra las enfermedades hídricas. La colaboración con el sector privado permite cambiar de escala técnica y cualitativamente, instalar programas en el tiempo y gestionar el cambio de la emergencia a la reconstrucción, y de la reconstrucción al desarrollo, pasando el relevo. Es primordial.