¿Qué lugar ocupan las fundaciones de empresa en la acción humanitaria internacional?

Thierry Vandevelde / François Debiesse / Patrice Paoli. Tertulia.
Published in the dossier of Diciembre 2017

Las fundaciones de empresa se han convertido en actores indiscutibles de la solidaridad internacional. Además de cubrir las necesidades recurrentes y crecientes de financiamiento, el mecenazgo de competencias es la respuesta a las nuevas expectativas de las partes implicadas y de los territorios.

En un mundo que se ha vuelto complejo, ¿cómo se organiza la acción humanitaria y cómo participan ustedes?

Patrice Paoli, director del Centro de Crisis y de Apoyo del ministerio francés de Europa y Relaciones Exteriores

“Evolucionamos en un modelo de geometrías variables en el que los actores se diversifican.”

Patrice Paoli : Como centro de crisis y de apoyo, nos ocupamos de las emergencias en Quai d’Orsay. Tenemos dos misiones: la protección de los franceses en el extranjero y la ayuda humanitaria. Esta puede ser de mayor o menor urgencia. También puede favorecer la estabilización. Este concepto, en pleno auge, se halla a medio camino entre la respuesta humanitaria y el restablecimiento de la normalidad. Por ejemplo, fijémonos en nuestra reciente intervención en Mosul (Irak), liberada del dominio de Dáesh. Se trata de contribuir a la vuelta a la normalidad: reasentar las poblaciones desplazadas en su aldea de origen, ayudar en la desarticulación de minas, restablecer los servicios públicos básicos,...

Thierry Vandevelde : Hasta la fecha, pocas fundaciones han pasado a la participación operativa. La Fundación Veolia apoya, en Francia y en el extranjero, acciones de interés general sin ánimo de lucro: la lucha contra la exclusión y la protección del medio ambiente, además de la ayuda urgente en caso de catástrofes naturales. Destacamos por haber sido pioneros, hace veinte años, en la implicación de los trabajadores vía un mecenazgo de competencias. Tampoco debemos olvidar la movilización de colaboradores voluntarios en el seno de Veoliaforce. Todavía hoy, la Fundación trabaja sobre el terreno. En Haití, por ejemplo, existen grandes alianzas con el centro de crisis y de apoyo del ministerio de Relaciones Exteriores, con ONG de renombre, como la Cruz Roja, Médicos sin Fronteras o incluso agencias de las Naciones Unidas, como UNICEF.

François Debiesse : Nuestra misión consiste en aportar a las empresas la voluntad y los medios para afirmar y concretar su papel social gracias al mecenazgo en todos sus formatos. Así ellas crean los vínculos tan necesarios en nuestra sociedad. Nuestra función es representarlas ante los poderes públicos y las instancias internacionales.

¿Qué lugar les corresponde ocupar hoy a las fundaciones de empresa?

Thierry Vandevelde, delegado general de la Fundación Veolia

“En situaciones de emergencia podemos suministrar agua a los más necesitados con una eficacia sorprendente.”

Th. V. : La Fundación Veolia es una herramienta formidable para crear puentes entre la empresa y el mundo humanitario. En muchos países se la considera un socio importante de las autoridades locales para gestionar grandes proyectos de emergencia o de desarrollo. Además, a través de la implicación de los colaboradores del Grupo desde el inicio, hace ya veinte años, la Fundación ha generado un auténtico orgullo de pertenencia a nivel interno, tanto entre quienes intervienen sobre el terreno como para el conjunto de los trabajadores. Ello responde a una búsqueda de sentido en su profesión. La Fundación actúa también como promotor del diálogo. Acompaña en las innovaciones sociales y solidarias, financia estudios de viabilidad,... Es, sin duda, un actor de la política de responsabilidad social corporativa de Veolia y su rendimiento contribuye a la calificación extra financiera del Grupo. Al implicar a colaboradores en contextos complejos (tras desastres naturales, por ejemplo), la empresa puede disponer de talentos capaces de evolucionar en situaciones extremas; lo que supone una gran baza porque estas situaciones van en aumento debido al efecto del cambio climático.

“Nuestra función es representar a las empresas ante los poderes públicos y las instancias internacionales.”François Debiesse

P. P. : Para nosotros, la empresa es un verdadero socio. En el 2014 firmamos un convenio con seis fundaciones francesas, entre las cuales se encuentra la Fundación Veolia (que deseamos renovar) y, para el 2018, prevemos nuevas alianzas con tres o cinco grupos más. Colaboramos estrechamente e incluso nos desplazamos con una delegación de veintiséis representantes al Salón Internacional de Ayuda Humanitaria de Dubái, en marzo del 2016. Allí pudimos presentar la experiencia y las innovaciones francesas en este ámbito. También implementamos una misión de acompañamiento de las empresas en los terrenos en crisis. Por ejemplo, podemos acompañarles para responder a una licitación de las Naciones Unidas sobre la creación de infraestructuras en el marco de una operación de mantenimiento de la paz. En este caso, podemos asistirles en la comprensión de los procedimientos; entre otros, gracias a nuestro conocimiento del terreno. Se trata de un elemento esencial para ellas ya que, a partir del momento en el que la ONU selecciona su producto para sus intervenciones humanitarias, podrán convertirse en referentes en las normas de calidad. También acompañamos a muchas pymes innovadoras en el ámbito humanitario. El trabajo con el sector privado es cotidiano y variado, y estas relaciones nos permiten ganar eficacia, coherencia,...

F. D. : La Fundación encarna la responsabilidad de la empresa en la sociedad y responde a una búsqueda de sentido por parte de los colaboradores de la generación Y de los millennials en su vida profesional. Esperan más que un simple puesto de trabajo; también quieren tener la oportunidad de implicarse. Las empresas, conscientes de tal expectativa, despliegan elementos para fidelizar los mejores perfiles. Este mecenazgo que las fundaciones hacen posible es un extraordinario creador de vínculos. La empresa puede “enrolar” a sus colaboradores en sus acciones. El nuevo vínculo entre empresas y colaboradores y entre la empresa y su ecosistema (mundo asociativo, entidades públicas, otras empresas,...) propicia un fuerte arraigo en la sociedad. No olvidemos la dimensión filosófica de la Fundación, es un concepto clave. Una fundación de empresa es un símbolo, una insignia. Da cuerpo a todas las acciones que un grupo quiere desarrollar.

¿Cuáles son los principales motores de las fundaciones?

François Debiesse, presidente de la Asociación Admical

“Notre rôle est de représenter les entreprises auprès des pouvoirs publics et des instances internationales.”

“Los sectores público y privado deben trabajar codo a codo.”

F. D. : El principal motor sigue siendo el financiero, pero el motor humano es fundamental. Hoy, el mecenazgo de competencias (en horario de trabajo) y el voluntariado de competencias (en el tiempo libre) reciben el apoyo de los empleados, tanto jóvenes como menos jóvenes. La fundación puede implicar a los colaboradores de la empresa para acompañar mejor a las asociaciones. El sector asociativo necesita competencias y todo cuanto puede recibir de la empresa es un auténtico valor añadido. Según mi opinión, otro motor importante es la búsqueda de impacto/eficacia. En los primeros años del mecenazgo empresarial, a comienzos de la década de 1980, las empresas no tenían mucho en cuenta el impacto de sus acciones. La idea de la evaluación procede de los inversores, para quienes la donación debe servir para algo. Hoy, los donantes (particulares o empresas) quieren conocer su impacto. Finalmente, otro motor es la visión colectiva, distinta del mecenazgo individual. Durante mucho tiempo las empresas han dirigido solas sus acciones de mecenazgo. La magnitud y la complejidad de las necesidades han reunido alrededor de la mesa todos los componentes de su ecosistema: particulares, instituciones como Admical o la Fondation de France, empresas, poderes públicos (estado, colectividades locales,...), asociaciones, etc. Así, pues, la búsqueda del interés general es hoy un objetivo común.
 

Th. V. : El motor financiero, evidentemente, porque es vital que la Fundación disponga de un presupuesto coherente. Funcionamos con medios fijos, lo que nos obliga a establecer prioridades en la intervención. Así, hemos pasado de la filantropíano diferenciada, que acompaña a un gran volumen de proyectos, a la búsqueda del impacto. Actualmente nos centramos en la eficacia y, para ello, identificamos ejes que permitan aumentar nuestro valor añadido. Empezando por la innovación o incluso las competencias en temáticas clave en el centro de las actividades de Veolia: el agua, la rehabilitación de espacios muy degradados, los bioplásticos, el empleo o la inserción de los más desfavorecidos,... Para que tales intervenciones lleguen a buen término, no basta con la competencia. Es necesario financiar estudios de viabilidad u operaciones piloto. Para los grandes proyectos, tenemos que buscar subvenciones de la Unión Europea o de la Agencia Francesa de Desarrollo. Motores que nos sirvan para formar una sólida red de colaboradores (UNICEF, OMS, MSF, Universidad de Berkeley, CNRS,...) y así ser más ambiciosos en las respuestas que ofrecemos. Otro de los motores es el mecenazgo de competencias, encarnado en particular por Veoliaforce, que agrupa a expertos que pueden ser trabajadores cualificados como ingenieros.

P. P. : El mundo evoluciona y la visión de una unión de esfuerzos va por buen camino. Efectivamente, si bien se nos considera un gran contribuidor europeo en acción humanitaria, a través de ECHO, del cual somos el segundo contribuidor, somos un actor pequeño en el plano internacional. Por ello hemos tejido colaboraciones ágiles e innovadoras. En el seno de Quai d’Orsay, nuestra propia configuración es una representación del mundo con el que trabajamos. Los miembros del equipo proceden de todos los ámbitos (médico, privado, ONG, etc.) y forman una combinación de medios complementarios. Sin embargo, somos pragmáticos. Si nos faltan conocimientos o experiencia en una materia, reconocemos que otros sí los tienen. Nuestro papel de aglutinador consiste en aunar las buenas prácticas: en gestión de crisis, buscamos la cohesión entre las diferentes partes que intervienen en la ayuda humanitaria (militares, agencias de desarrollo, policía, ONG, empresas,...). Somos una caja de herramientas inventiva y creativa integrada por elementos diversos y capaz de combinar los medios. Algunos se unen a nuestra iniciativa, pero no dependen de nosotros. Otros dependen principalmente de nuestra acción... ¡Nunca trabajamos solos!

Precisamente, ¿sobre qué base común puede apoyarse el mundo de la ayuda humanitaria?

Los diferentes tipos de fundaciones en Francia

En Francia, el término “fundación” abarca diferentes instrumentos jurídicos de formas variadas. A principios de la década de 1980, el Estado comienza a interesarse por las fundaciones, y propone diversos casos: la fundación reconocida como de utilidad pública, declarada por decreto ministerial según resolución del Consejo de Estado; la fundación de empresa, creada y gestionada por la propia empresa; la fundación de acogida (tipo Fondation de France), que ofrece prestaciones de servicios (apoyo logístico, gestión de donaciones,...) a fundaciones acogidas; o las fundaciones universitarias, de colaboración universidad/empresa, de cooperación científica,...
A lo largo de los años la herramienta jurídica se ha sofisticado hasta la creación en el 2008 de los fondos de dotación, un dispositivo más ágil y reactivo en su estructura y su financiación, dedicado a la recogida y a la asignación de fondos privados.

P. P. : Evolucionamos en un modelo de geometrías variables en el que los actores se diversifican. Las ONG son uno de nuestros principales colaboradores, pero las fundaciones de empresa o los grupos privados constituyen un segundo círculo. Juntos, coincidimos en un comité de concertación humanitaria que nosotros dirigimos y en el que se dedica un gran tiempo al diálogo y a la reflexión sobre el sentido de nuestra acción y de los medios que deben asignarse. Para ser sincero, le diré que preparamos la “Nueva estrategia humanitaria” para Francia. La daremos a conocer en una conferencia internacional que se celebrará en el primer semestre del 2018. En resumen, la estrategia se inscribe en el marco del Grand Bargain, una especie de código de conducta presentado por la ONU con el fin de combatir el déficit financiero de la ayuda humanitaria en el mundo. Hay tres aspectos que nos interesan en particular: reforzar el vínculo entre la acción de emergencia y la acción a largo plazo; desarrollar la localización, es decir, el hecho de apoyarse en primer lugar en las ONG o colaboradores locales, lo que significa dotarles de más medios; utilizar la rendición de cuentas, o cómo verificar que nuestra acción sea ejemplar, principalmente simplificando los procesos de “reporting” y los procedimientos vinculantes a los que se someten nuestros colaboradores.

Th. V. : Sobre esta base en construcción, la Fundación no está sola. Como parte de estas grandes alianzas, es más eficaz en sus respuestas a situaciones de emergencia y sobre el terreno. Lo que yo denomino “colaboración híbrida” une sociedad civil y sector privado en un modelo ideal para la acción humanitaria y la ayuda al desarrollo. En todo el mundo existen estructuras locales muy competentes. Esta configuración responde en parte a las grandes problemáticas de un planeta que se urbaniza. Por ejemplo, la Fundación Veolia destaca en estructuras urbanas allí donde una ONG actuará con eficiencia en la gestión de las crisis y en zona rural. Juntos somos capaces de aportar respuestas colegiadas más ambiciosas en el plano técnico. Así, con la Cruz Roja o con Oxfam, en situaciones de emergencia podemos suministrar agua a los más necesitados con una eficiencia poco usual.

F. D. : El sector público y privado deben trabajar codo a codo. Se han creado clubes de mecenazgo, tanto en el seno de las empresas pequeñas y medianas y las microempresas como en el seno de los grandes grupos. De estos espacios de diálogo y de encuentro surgen acciones comunes. A imagen de la asociación Alliance pour l’éducation, que lucha contra el abandono escolar. Es obra del conjunto de las fundaciones de empresa tras haber reflexionado sobre la cuestión, al final de una fase de incubación por Admical. Ahora, es necesario que a este sentido de lo colectivo se incorpore una dimensión mundial. Es verdad que aquí el mecenazgo se ha limitado durante mucho tiempo al ámbito exclusivamente francés; en cambio, los anglosajones van un paso por delante. El Reino Unido, los Países Bajos, y también Bélgica, realizan un trabajo enorme en este sentido. ¡Nuestra apertura al mundo es complementaria a nuestro enfoque colectivo!
 

¿Se puede y debe evaluar la utilidad de una fundación empresarial? Si es así, ¿cómo? d’entreprise. Si oui, comment ?

Th. V. : No es tan solo que podamos, ¡debemos hacerlo! Es lo que hacemos para nuestros programas emblemáticos y plurianuales. En la República Democrática del Congo, en particular, donde cofinanciamos con la AFD nuestro programa Cólera, en el que tenemos como colaborador científico la London School of Hygiene & Tropical Medicine. Es el mismo caso en Camerún, con el programa de acceso al agua. La propia Fundación se somete cada año al control de auditores de cuentas y sigue un control regular por parte de agencias de calificación extra-financiera. Además, cada cinco años, el consejo de administración de la Fundación y sus tres órganos colegiados de fundadores, trabajadores y personalidades cualificadas externas al grupo Veolia declaran sobre la sostenibilidad de la Fundación y los medios de los que dispone.

F. D. : La evaluación es ineludible, y los directivos que están a cargo de la misma en el seno de las empresas deben saber para qué sirve una fundación. El ejercicio, no obstante, es exigente, ya que, por influencia de los anglosajones, los métodos de evaluación son cada vez más complejos. Sin embargo, los modelos de evaluación son diversos. Si retomamos el ejemplo mencionado del abandono escolar, se publican los resultados y así se puede comprobar la eficacia del dispositivo. En otros ámbitos, obtener cifras a veces resulta más difícil. Todo radica en firmar con el beneficiario un contrato de confianza en los objetivos cualitativos.

P. P. : La evaluación ya existe, por supuesto. Pero a través del Grand Bargain y su componente de rendición de cuentas, que firmaremos en el 2018, incluiremos estas reglas en la acción del Estado francés, con un doble objetivo, garantizar y simplificar.