La innovación en baterías

En el marco de su alianza con el constructor
automovilístico Renault, Euro Dieuze Industrie
(filial de Veolia) implementa soluciones
innovadoras para el reciclaje de las baterías
eléctricas de los automóviles. Resultado: la
valorización de metales estratégicos y su
reutilización en diferentes sectores industriales.
Información básica
Incidencia
El auge de las ventas de los vehículos eléctricos necesita desarrollar un sector industrial dedicado al reciclaje de las baterías seguro y competitivo.
Objetivo
Optimizar el tratamiento de las baterías al final de su vida útil para garantizar que los elementos contaminantes no se dispersen en los entornos naturales y permitir la valorización de los metales estratégicos.
La respuesta de Veolia
Un procedimiento hidrometalúrgico único que permite la recuperación de los metales preciosos que contienen las baterías de los vehículos eléctricos, a fin de favorecer su reutilización en diferentes aplicaciones industriales.

Nos encontramos en Moselle, en las instalaciones de Dieuze. En una hectárea y media, Euro Dieuze Industrie (EDI), filial de Veolia, trata anualmente entre 5.000 y 6.000 toneladas de pilas y acumuladores de dispositivos móviles usados (mandos a distancia, teléfonos y teléfonos inteligentes, etc.), es decir, el 40 % de las unidades recogidas en Francia. Una acción que se inscribe en el marco de la Responsabilidad Ampliada del Productor (REP) y que cuenta con la colaboración de ecoorganismos europeos. La planta de la Moselle, fundada en 1993 y con una plantilla de unas treinta personas, tiene más ambiciones, y a día de hoy se dedica al reciclaje de las baterías de vehículos eléctricos. Un mercado muy prometedor.

Euro Dieuze Industrie, filiale de Veolia traite chaque année entre 5000 et 6000 tonnes de piles et accumulateurs usagés

Alianza científica y comercial

En 2011, decididas a dar impulso a sus programas de innovación, EDI y Renault formalizan un acuerdo de cooperación científica y comercial. Alcance: tratamiento y valorización de las baterías usadas de vehículos eléctricos. Denis Foy, director de EDI desde 2012, explica: «Vimos cómo el mercado de las baterías domésticas, muy regulado desde hacía años, alcanzaba su madurez. Y decidimos invertir en investigación y desarrollo para asegurar nuevas fuentes de crecimiento.» Con el desarrollo de la nueva actividad, EDI puede matar dos pájaros de un tiro. En primer lugar, evita el vertido de sustancias tóxicas en el entorno natural. Y garantiza el reciclaje de gran parte de los numerosos metales preciosos que contienen las baterías eléctricas de los automóviles. Cobre, aluminio, cobalto, níquel, manganeso y litio también encontrarán una segunda vida en nuevos usos industriales. Por ejemplo, en el sector metalúrgico, para la creación de acero o de aleaciones específicas, que constituirán la base de numerosos productos: planchas metálicas, herramientas o incluso aceros especiales. También en el sector químico, como la fabricación de sales metálicas, sulfatos de cobre y cobalto, donde serán los precursores en múltiples aplicaciones: vidriería, baterías, tintas y electroquímica. Finalmente, por lo que se refiere al litio, el objetivo es obtener un carbonato de litio de gran pureza que podrá ser un precursor para la fabricación de las nuevas baterías Li-ion. «Conscientes de que, para nosotros, el Grial sería retornar los materiales valorizados a su sector de origen; es decir, a la industria automovilística», especifica Denis Foy. La selección del proyecto en el marco del programa de las Inversiones de Futuro en 2013 facilita su aceleración (véase el recuadro). Este reconocimiento por parte del Estado permite que el centro pueda desarrollar, a escala industrial, su línea de desmantelamiento y reciclaje de las baterías de vehículos eléctricos. EDI ya puede valorizar unas 6.000 baterías usadas al año. El reto era importante. Conocimiento desde el origen al final de los sectores, dominio de los requisitos reglamentarios vinculados al tratamiento de los residuos peligrosos, no diseminación de sustancias tóxicas en el entorno natural, «procesos» exigentes: es del todo necesario un conjunto de saber hacer para el desmantelamiento de las baterías de automóviles, cada una de las cuales puede llegar a pesar hasta 300 kg. «Debemos, por ejemplo, gestionar tensiones muy elevadas, hasta varios centenares de voltios, en un marco de manipulaciones totalmente seguro», expone Denis Foy a modo de ejemplo, mientras recuerda el inicio del proceso.

“El Grial sería retornar los materiales valorizados al sector de origen; es decir, a la industria automovilística.” Denis Foy, director de Euro Dieuze Industrie

Un saber hacer particular

El procedimiento sigue un itinerario bien definido. Hecho el diagnóstico y conseguida la segurización de la batería mediante una reducción progresiva de la tensión, empieza la fase de desconstrucción y trituración de los componentes y las células. Seguidamente, entra en juego la pericia única de EDI. Se basa en el tratamiento en frío por hidrometalurgia de los residuos, para extraer de ellos los metales reciclables. Los refinadores son hoy los primeros compradores de los metales valorizados. “Entre los más estratégicos, algunos podrían ver aumentar considerablemente su precio por su creciente escasez. En tales condiciones, podemos pensar que los industriales buscarán mañana asegurar su suministro comprando los metales directamente a los sectores de valorización”, prevé Denis Foy.
Gracias a esta herramienta industrial innovadora y eficiente, Denis Foy contempla el futuro de la planta con gran tranquilidad. Y es que el mercado de los vehículos eléctricos, todavía modesto si se compara con el conjunto de las ventas de automóviles, arranca finalmente en Francia, asegurando años de trabajo para Euro Dieuze Industrie.  

RE-B-LIVE : el Estado apoya la economía circular

Dotado con aproximadamente 47.000 millones de euros, Francia ha implementado el Programa de Inversiones de Futuro (PIA) para promover la innovación en el territorio y crear empleos no deslocalizables. En este marco, el programa de investigación y desarrollo lanzado por Veolia y Renault fue seleccionado, en 2013, bajo la denominación RE-B-LIVE (Reciclaje de Baterías Li-Ion usadas en los vehículos eléctricos). Con una duración de tres años, los avances materializados en la planta de Dieuze se benefician del acompañamiento de ADEME (Agencia francesa de Gestión del Medio Ambiente y de la Energía), con cerca de 1,1 millones de euros (de un importe total de 3,3 millones), en forma de subvenciones y anticipos reembolsables. Para el Estado, el objetivo es fomentar, respetando las exigencias de la directiva europea Baterías 2006/66/CE, la emergencia de un sector competitivo de reciclaje y valorización de las baterías de los automóviles.