Transición hacia un futuro sin carbono

De las grandes metrópolis mundiales, la ciudad portuaria de Boston (Massachusetts) es una de las más afectadas por la subida de las aguas debido al cambio climático. Decididas a luchar contra esta amenaza, las autoridades locales han hecho de la resiliencia su prioridad, combinando acciones de planificación y medidas de reducción de las emisiones de carbono.
Información básica
Incidencia
El impacto del cambio climático en las ciudades costeras americanas como Boston.
Objetivo
Diseñar e implementar soluciones energéticas que faciliten la transición hacia un futuro sin carbono.
La respuesta de Veolia
Invertir en soluciones de “vapor verde” que reciclan la energía térmica y reducen las emisiones de carbono.

Los habitantes de Boston se niegan a quedarse de brazos cruzados ante la subida del agua. Para los que aún tienen dudas sobre el impacto del cambio climático en las ciudades costeras, basta con echar un vistazo al mapa sobrecogedor que se encuentra en la página de inicio del web de la Green Ribbon Commission (GRC) de Boston. La animación cartográfica simula los efectos de la subida del nivel del mar y de las ondas de tormentas. En un movimiento ineludible, sin necesidad de hacer clic, las tierras más bajas de la ciudad desaparecen progresivamente, tapadas de azul de cara al 2100. El mensaje es claro: si no actuamos acabaremos sumergidos.

[…]La lucha contra el cambio climático […], en los Estados Unidos, pasa cada vez más por la movilización de los Estados, de las ciudades y del sector privado.

De local a global

La GRC, organización compuesta por responsables del sector privado y público y representantes de la sociedad civil, es un actor clave en la lucha para la preservación de la tierra firme. Una de sus misiones es definir estrategias para combatir el cambio climático (véase entrevista más abajo). En un principio el grupo de voluntarios colaboró con la ciudad para organizar y financiar un proyecto de resiliencia con el objetivo de mejorar la prevención a largo plazo de las consecuencias del cambio climático. Hoy su prioridad es acelerar los progresos en todos los sectores de actividad para alcanzar el objetivo fijado por el Plan de acción clima municipal: conseguir una total neutralidad en carbono para el 2050.
Con la aspiración de aportar una respuesta para Boston y, más en general para la lucha contra el cambio climático que, en los Estados Unidos, pasa cada vez más por la movilización de los Estados, de las ciudades y del sector privado.
Uno de los sectores más activos de la ciudad en este campo es el de los centros sanitarios. Estos centros necesitan mucha energía y son responsables de una parte importante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Los más importantes, como el Boston Medical Center y Partners Healthcare, reducirán más del 25 % sus emisiones antes del 2020 y han hecho un pedido de 60 MWh de energía renovable, una compra colectiva récord en los Estados Unidos. Los veinte hospitales de la ciudad más grandes han integrado los objetivos clima de Boston en su estrategia y sus inversiones, y generan en tiempo real datos de consumo de energía muy útiles para el seguimiento de otras acciones

Vapor verde en el distrito

LLa red urbana de energía operada por Veolia contribuye al desarrollo del sector sanitario local inscribiéndose en la política medioambiental de la ciudad. Hasta el 75 % del calor suministrado a los hospitales y otros clientes se presenta en forma de “vapor verde”. Este pasa a través de conductos instalados bajo las calles y los puentes de Boston desde la unidad de cogeneración de Kendall, situada en la ciudad vecina de Cambridge.
Esta central produce vapor a partir de su propia producción combinada de calor y electricidad (CHP), reciclando una energía térmica que antes se perdía. El sistema utiliza una técnica de cogeneración de alto rendimiento, apoyada por una red de más de 16 km de conductos, situándola entre las redes energéticas urbanas más grandes de los Estados Unidos para la producción de electricidad y de vapor. Esta solución medioambiental innovadora responde a las necesidades de energía térmica de más de 250 institutos de investigación médica, hospitales, hoteles, museos y edificios gubernamentales de los municipios de Boston y Cambridge. Con renovaciones de infraestructuras realizadas por Veolia, el sistema es más fiable y ha reducido 475.000 toneladas al año la huella de carbono global de la región, es decir, el equivalente a 80.000 coches menos en las carreteras.
El sistema no solo permite reducir la huella de carbono, también mejora la calidad del aire, disminuye la contaminación del río Charles y favorece a los propietarios que solicitan el crédito LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), otorgado a los edificios ecológicos. Con una inversión de unos 170 millones de dólares en las infraestructuras energéticas de la ciudad, entre ellas un pipeline de 2,14 km y una instalación de producción combinada de calor y electricidad de 256 megavatios, Veolia se ha posicionado como uno de los principales actores de la transformación de la ciudad de Boston, ciudad orientada al futuro. Según Bill DiCroce, director de Veolia de la zona América del Norte, “Las mejoras realizadas en la estación de cogeneración de Kendall se inscriben en la misión de Veolia, que consiste en suministrar energía limpia y reducir la huella de carbono de Boston y de Cambridge, protegiendo la Charles River, un tesoro local y una parte integrante del patrimonio nacional”.

Cifras clave

n°8 posición ocupada por Boston en la clasificación del Banco Mundial de las ciudades más vulnerables ante la subida del nivel del mar

100 % objetivo de Boston para el 2050 en materia de energías limpias y renovables

168 millones de dólares suma invertida por Veolia en las infraestructuras energéticas de Boston y Cambridge desde el 2008

475.000 toneladas/año emisiones de CO2 evitadas gracias al proyecto de “vapor verde” desarrollado por Veolia

 

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